Somos un país de gente indigna.

Magistrados indignos, fiscales indignos españoles de a pié indignos. Setenta y dos años después de un golpe de estado contra un gobierno y una legalidad republicana elegida democráticamente, se niega el derecho a los familiares de los asesinados y digo bien asesinados, a localizar y recuperar sus restos y enterrarlos dignamente.

Después de visto lo visto hoy tras le sentencia de la Audiencia Nacional los únicos dignos son las víctimas que se encuentran sepultadas de cualquier manera en cualquier sitio de este indigno país.

Respecto a Carrillo, júzgesele si hay que juzgarle y condenésele si hay que condenarle pero, aunque nunca haya estado de acuerdo con él y su política estalinista, siempre habrá una meridiana diferencia entre las actuaciones de quien defendió la legalidad republicana frente al resto de asesinos falangistas, carlistas y militares del ejercito nacional fascista que, tras provocar un millón de muertos, han gobernado este indigno país durante más de 40 años y que ha generado generaciones de personajes indignos que solo se movilizan por el circo del fútbol, verdadero chocolate del loro y los reaitis show de television basura.

Me quedo con la esencia de la España Republicana aunque esté enterrada de cualquier manera en cualquier camino de cualquier parte de este indigno país llamado Real España Democrática.

Ellos, los asesinados, lucharon con dignidad por la dignidad y murieron con dignidad por sus ideales de justicia, eso es dignidad a lo demás se le llama encubrimiento de asesinos ya sea en el momento que sea de la España oscurantista heredera de un régimen tenebroso como el franquista.

Si, Indigno país.

John Tur Marí